34567 AG O STO D E 2 0 24 ART ́ICULOS DE ESTUDIO 7 DE OCTUBRE A 10 DE NOVIEMBRE DE 2024 2 ¿LE GUSTAR ́ IA saber cu ́ anto lo ama Jehov ́ a? Una buena manera de averiguarlo es estudiando lo que ́ el ha hecho para salvarlo del pecado y la muerte. El pecado es un ene- migo terrible al que ninguno de nosotros puede vencer por s ́ı mismo. Todos los seres humanos pecamos a diario, so- mos imperfectos y por eso morimos (Rom. 5:12). Pero hay buenas noticias: estamos totalmente convencidos de que podemos derrotar al pecado con la ayuda de Jehov ́ a. 2 Jehov ́ a lleva unos 6.000 a ̃ nos ayudando a los seres hu- manos a luchar contra el pecado. ¿Por qu ́ e? Porque nos quiere much ́ısimo. Desde que nos cre ́ o siente un profun- do amor por nosotros, y por eso ha estado dispuesto a ha- cer cosas impresionantes para ayudarnos en esta batalla. Dios sabe que el pecado lleva a la muerte y no quiere que ninguno de nosotros muera, sino que vivamos para siempre (Rom. 6:23). ¡Y tambi ́ en quiere eso para usted! En este art ́ıculo responderemos tres preguntas: 1) ¿qu ́ e hizo Jehov ́ a para darnos una esperanza a los seres huma- nos?, 2) ¿qu ́ e hac ́ıan los seres humanos en tiempos b ́ıbli- IDEA IMPORTANTE: En la Biblia, la palabra pecado no siempre se refiere a lo mismo. Por ejemplo, cometer un pecado es hacer algo que Jehov ́ a dice que est ́ a mal o no hacer algo que Jehov ́ a manda que hagamos. Pero tambi ́ en se le llama pecado a la imperfecci ́ on que hemos heredado de Ad ́ an. Este pecado he- redado es el motivo por el que todos nosotros morimos. 1, 2. a) ¿Qu ́ e es el pecado, y c ́ omo podemos derrotarlo? (Vea tambi ́ en la “Idea importante”). b) ¿Qu ́ e veremos en este art ́ıculo y en los dem ́ as art ́ıculos de estudio de este n ́ umero de La Atalaya ? (Vea tambi ́ en en la p ́ agina 32 el apartado titulado “Querido lector”). Lo que Jehov ́ a ha hecho para rescatar a los seres humanos del pecado y la muerte ART ́ICULO DE ESTUDIO 31 CANCI ́ ON 12 Jehov ́ a, nuestro gran Dios “Dios am ́ o tanto al mundo que entreg ́ o a su Hijo unig ́ enito” (JUAN 3:16). TEMA Qu ́ e ha hecho Jehov ́ a para ayudarnos a luchar contra el pecado y para darnos la posibilidad de vencer al pecado y vivir para siempre. cos para agradar a Jehov ́ a a pesar de ser imperfectos? y 3) ¿qu ́ e hizo Jes ́ us para rescatar a la humanidad del pecado y la muerte? ¿QU ́ E HIZO JEHOV ́ A PARA DARNOS UNA ESPERANZA A LOS SERES HUMANOS? 3 Cuando Jehov ́ a cre ́ o a Ad ́ an y Eva, quer ́ıa que fueran felices. Por eso les dio un bonito hogar, el regalo del matrimonio y la fascinante tarea de llenar el planeta de personas y hacer que toda la Tierra fuera un para ́ıso como el jard ́ın de Ed ́ en. Solo les prohibi ́ o una cosa y les advirti ́ o que, si decid ́ıan desobedecerlo, morir ́ıan. Y ya sabemos lo que pas ́ o: un esp ́ıritu malvado, que no les ten ́ıa ning ́ un amor ni a Jehov ́ a ni a ellos, entr ́ o en escena y los tent ́ o para que pecaran. Ad ́ an y Eva, en vez de confiar en su amoroso Padre, le hi- cieron caso a ́ el y pecaron. Como no po- d ́ıa ser de otra manera, ocurri ́ o lo que Jehov ́ a dijo que pasar ́ıa. Desde ese d ́ıa en adelante tuvieron que afrontar las conse- cuencias: empezaron a envejecer y final- mente murieron (G ́ en. 1:28, 29; 2:8, 9, 16- 18; 3:1-6, 17-19, 24; 5:5). 4 Todo este relato es muy triste, pero Jehov ́ a lo ha puesto en la Biblia para que entendamos algo muy importante: por qu ́ e odia tanto el pecado. El pecado nos aleja de nuestro Padre y nos lleva a la muerte (Is. 59:2). Esa es justo la raz ́ on por la que aquel ́ angel rebelde —Sata- n ́ as— ama el pecado, por la que tent ́ o a Ad ́ an y Eva, y por la que nos sigue tentan- do a nosotros. Tal vez pens ́ o que en el jar- d ́ın de Ed ́ en hab ́ıa logrado una gran victo- 3. ¿C ́ omo fue que Ad ́ an y Eva se convirtieron en pecadores? 4. ¿Por qu ́ e odia Jehov ́ a el pecado, y por qu ́ e nos ayuda a luchar contra ́ el? (Romanos 8:20, 21). ria. Pero no entend ́ıa lo profundo que es el amor de Jehov ́ a. Dios nunca cambi ́ o el prop ́ osito que ten ́ıa para los descendien- tes de Ad ́ an y Eva. ́ El ama a los seres hu- manos y por eso de inmediato les ofreci ́ o una esperanza a todos ellos (lea Roma- nos 8:20, 21). Sab ́ıa que algunos decidi- r ́ıan amarlo y buscar ́ıan su ayuda para lu- char contra el pecado. Y Jehov ́ a, como Creador y buen Padre que es, har ́ıa posi- ble que se acercaran a ́ el y vencieran al pecado y la muerte. ¿C ́ omo lo har ́ıa posi- ble? 5 (Lea G ́ enesis 3:15). El primer rayo de esperanza se vio cuando Jehov ́ a dict ́ o su sentencia contra Satan ́ as. Dios habl ́ o de una “descendencia” que ser ́ıa muy im- portante porque con el tiempo aplastar ́ıa a Satan ́ as y arreglar ́ıa todos los problemas que ́ el caus ́ o en el jard ́ın de Ed ́ en (1 Juan 3:8). Sin embargo, esa Descendencia ten- dr ́ıa que sufrir porque Satan ́ as la heri- r ́ıa causando su muerte. Eso le doler ́ıa a Jehov ́ a en lo m ́ as profundo de su cora- z ́ on. Pero Jehov ́ a decidi ́ o que todo ese dolor valdr ́ıa la pena porque as ́ı millones de seres humanos se salvar ́ıan del pecado y la muerte. ¿QU ́ E HAC ́IAN LOS SERES HUMANOS EN TIEMPOS B ́IBLICOS PARA AGRADAR A DIOS A PESAR DE SER IMPERFECTOS? 6 ¿C ́ omo podr ́ıan los seres humanos imperfectos acercarse a Jehov ́ a? ́ El lo fue aclarando poco a poco a lo largo de los si- glos. Despu ́ es de la rebeli ́ on de Ad ́ an y Eva, el primer ser humano que tuvo fe en Jehov ́ a fue el segundo hijo de ellos, Abel. 5. ¿Cu ́ ando y c ́ omo les dio Jehov ́ a un rayo de es- peranza a los seres humanos? (G ́ enesis 3:15). 6. ¿Qu ́ e hicieron hombres de fe como Abel y No ́ e para acercarse a Jehov ́ a? AGOSTO DE 2024 3 ́ El amaba a Jehov ́ a y quer ́ıa agradarle y acercarse a ́ el. Y por eso decidi ́ o hacer un sacrificio. Como era pastor, tom ́ o varios “primog ́ enitos de su reba ̃ no” y se los ofre- ci ́ o a Jehov ́ a. ¿Y qu ́ e hizo Dios? “Aprob ́ o a Abel y su ofrenda” (G ́ en. 4:4). M ́ as tar- de, tambi ́ en aprob ́ o sacrificios parecidos que le hicieron personas que lo amaban y confiaban en ́ el, como No ́ e (G ́ en. 8: 20, 21). Esto mostr ́ o que los seres huma- nos, a pesar de ser imperfectos, pod ́ıan agradarle y acercarse a ́ el. 7 Jehov ́ a le pidi ́ o a Abrah ́ an, otro hom- bre de gran fe, que hiciera algo extrema- damente dif ́ıcil: sacrificar a su propio hijo Isaac. Seguro que a Abrah ́ an esa petici ́ on le pareci ́ o incre ́ıblemente dolorosa. Aun as ́ı, estuvo dispuesto a obedecer. Cuan- do estaba a punto de hacerlo, Jehov ́ a lo detuvo. Pero su ejemplo les ense ̃ na algo muy importante a todas las personas de fe: Jehov ́ a estar ́ıa dispuesto a sacrificar a su querido Hijo por el inmenso amor que les tiene a los seres humanos (G ́ en. 22: 1-18). 8 Siglos despu ́ es, cuando Jehov ́ a les dio la Ley a los israelitas, les dijo que ten ́ıan que sacrificar animales para que sus peca- dos fueran perdonados (lea Lev ́ıtico 4: 27-29; 17:11). Esos sacrificios mostraron que Jehov ́ a ofrecer ́ıa un sacrificio que ser ́ıa mucho mejor porque salvar ́ıa por completo a los seres humanos del pecado. Jehov ́ a acept ́ o los sacrificios que le ofrec ́ıan aquellos humanos fieles porque sab ́ıa que tiempo despu ́ es Jesu- cristo sacrificar ́ıa su vida y as ́ı salvar ́ıa por completo del pecado y la muerte a todos los seres humanos (Rom. 3:25). 7. ¿Qu ́ e aprendemos gracias a que Abrah ́ an esta- ba dispuesto a sacrificar a su hijo? 8. ¿Qu ́ e mostraron los sacrificios que se hac ́ıan bajo la Ley de Mois ́ es? (Lev ́ıtico 4:27-29; 17:11). Dios hizo que los profetas explicaran que la Descendencia prometida —que result ́ o ser el Hijo unig ́ enito de Dios— tendr ́ıa que sufrir y morir. Ser ́ıa similar a una ove- ja ofrecida como sacrificio (Is. 53:1-12). Pi ́ enselo: Jehov ́ a entregar ́ıa a su querido Hijo como sacrificio para salvar del peca- do y la muerte a todos los seres humanos, incluido usted. ¿QU ́ E HIZO JES ́ US PARA RESCATAR A LA HUMANIDAD? 9 En el a ̃ no 29, Juan el Bautista vio a Je- s ́ us de Nazaret y dijo: “¡Miren, el Cordero de Dios que quita el pecado del mun- do!” (Juan 1:29). De esa manera reve- l ́ o que Jes ́ us era la Descendencia que Dios hab ́ıa prometido. Jes ́ us ofrecer ́ıa su vida como sacrificio. Al fin los seres hu- manos imperfectos ten ́ıan una esperanza s ́ olida de vencer por completo al peca- do y la muerte (lea Hebreos 9:22; 10: 1-4, 12). 10 Jes ́ us prestaba especial atenci ́ on a quienes se sent ́ıan muy mal porque eran pecadores, y los invitaba a seguirlo. Sa- b ́ıa que el pecado es la verdadera ra ́ız del sufrimiento de todos los seres huma- nos. Por eso tomaba la iniciativa de acer- carse a hombres y mujeres que ten ́ıan la reputaci ́ on de ser pecadores. De hecho, ́ el mismo puso este ejemplo: “Los que est ́ an sanos no necesitan un m ́ edico, pero los enfermos s ́ı”. Y a ̃ nadi ́ o: “No vine a lla- mar a justos, sino a pecadores” (Mat. 9: 12, 13). Y lo demostr ́ o con obras. Por ejemplo, con mucha bondad perdon ́ o los pecados de la mujer que le lav ́ o los pies 9. ¿Qu ́ e revel ́ o Juan el Bautista? (Hebreos 9:22; 10:1-4, 12). 10. ¿C ́ omo demostr ́ o Jes ́ us que vino a llamar a pe- cadores? 4 LA ATALAYA con sus l ́ agrimas (Luc. 7:37-50). Y, aun- que sab ́ıa que la samaritana del pozo lle- vaba una vida inmoral, le ense ̃ n ́ o valio- sas verdades espirituales (Juan 4:7, 17-19, 25, 26). Jehov ́ a incluso le dio el poder de resucitar a hombres, mujeres y ni ̃ nos, y as ́ı vencer a la consecuencia final del pe- cado, que es la muerte (Mat. 11:5). 11 Hasta las personas que comet ́ıan pe- cados graves se sent ́ıan atra ́ıdas hacia Je- s ́ us. Y no nos extra ̃ na que quisieran acer- carse a ́ el, porque las trataba con empat ́ıa y compasi ́ on (Luc. 15:1, 2). Adem ́ as, las felicitaba y las recompensaba por mos- trar que ten ́ıan fe en ́ el (Luc. 19:1-10). Je- 11. ¿Por qu ́ e se sent ́ıan los pecadores atra ́ıdos ha- cia Jes ́ us? s ́ us reflej ́ o a la perfecci ́ on la misericordia de su Padre (Juan 14:9). Con sus palabras y con sus acciones, nos mostr ́ o que Jeho- v ́ a nos ama y es muy compasivo, y quiere ayudarnos a vencer al pecado. Jes ́ us ha- c ́ıa que los pecadores sintieran el deseo de cambiar y quisieran seguirlo (Luc. 5: 27, 28). 12 Jes ́ us sab ́ıa muy bien lo que le espera- ba. En varias ocasiones les dijo a sus se- guidores que iba a ser traicionado y eje- cutado en un madero (Mat. 17:22; 20: 18, 19). Tambi ́ en sab ́ıa que su sacrificio quitar ́ıa el pecado del mundo, tal como hab ́ıan proclamado Juan y los profetas. Adem ́ as, ense ̃ n ́ o que despu ́ es de morir 12. ¿Qu ́ e ense ̃ n ́ o Jes ́ us sobre su propia muerte? Para liberarnos del pecado y la muerte, Jehov ́ a estuvo dispuesto a sufrir un dolor inimaginable permitiendo que su Hijo fuera ejecutado. (Vea el p ́ arrafo 13). AGOSTO DE 2024 5 atraer ́ıa a ́ el “a todo tipo de personas” (Juan 12:32). Quienes pusieran su fe en Jes ́ us y siguieran sus pasos podr ́ıan agra- dar a Jehov ́ a y por fin ser “liberados del pecado” (Rom. 6:14, 18, 22; Juan 8:32). Para lograrlo, Jes ́ us fue valiente y estu- vo dispuesto a sufrir una muerte terrible (Juan 10:17, 18). 13 A Jes ́ us lo traicionaron, lo arresta- ron, lo insultaron, lo calumniaron, lo condenaron y hasta lo torturaron. Por ́ ul- timo, unos soldados lo clavaron a un ma- dero para ejecutarlo. Jes ́ us aguant ́ o fiel- mente todo ese sufrimiento, y a Jehov ́ a le doli ́ o todav ́ıa m ́ as ver lo que le estaba pa- sando a su Hijo. Aunque lo amaba much ́ı- simo y su poder es infinito, decidi ́ o no in- tervenir. ¿Por qu ́ e? Por amor. Jes ́ us dijo: “Dios am ́ o tanto al mundo que entreg ́ o a su Hijo unig ́ enito para que nadie que de- muestre tener fe en ́ el sea destruido, sino que tenga vida eterna” (Juan 3:16). 14 El sacrificio de Jes ́ us es la mayor 13. ¿C ́ omo muri ́ o Jes ́ us, y qu ́ e nos ense ̃ na su muerte sobre Jehov ́ a? (Vea tambi ́ en las im ́ age- nes). 14. ¿Qu ́ e le ense ̃ na a usted el sacrificio de Jes ́ us? prueba de lo mucho que Jehov ́ a nos ama a todos los descendientes de Ad ́ an y Eva. Y tambi ́ en demuestra lo mucho que lo ama a usted. ¿No le impresiona pensar en todo lo que Dios estuvo dispuesto a sacri- ficar y a sufrir para salvarlo del pecado y la muerte? (1 Juan 4:9, 10). ́ El quiere ayu- darnos a todos y cada uno de nosotros a luchar contra el pecado y vencerlo. 15 El sacrificio de su Hijo unig ́ enito es un regalo de Dios que hace posible que nuestros pecados sean perdonados. Pero es necesario que nosotros hagamos algo. Tanto Juan el Bautista como Jesucristo explicaron lo que debemos hacer: “Arre- pi ́ entanse, porque el Reino de los cielos se ha acercado” (Mat. 3:1, 2; 4:17). Por tanto, si de veras queremos luchar contra el pecado y acercarnos a nuestro cari ̃ no- so Padre, es imprescindible que nos arre- pintamos. Pero ¿qu ́ e significa arrepentir- se, y c ́ omo nos ayuda a agradar a Jehov ́ a a pesar de que somos imperfectos? En el pr ́ oximo art ́ıculo de estudio veremos la respuesta. 15. ¿Qu ́ e debemos hacer para beneficiarnos del sacrificio de Jes ́ us? ¿QU ́ E CONTESTAR ́IA? ̨ ¿Qu ́ e hizo Jehov ́ a para darnos una esperanza a los seres humanos? ̨ ¿Qu ́ e mostraron los sacrificios que se hac ́ıan bajo la Ley de Mois ́ es? ̨ ¿Qu ́ e hizo Jes ́ us para rescatar a la humanidad del pecado y la muerte? CANCI ́ ON 18 Gracias por el rescate En 2 Tesalonicenses 3:14 se habla de se ̃ nalar a algunas personas. ¿Qui ́ en debe hacer eso: la congregaci ́ on, o cada cristiano de manera personal? ˇ El ap ́ ostol Pablo les dijo a los cristianos de Te- sal ́ onica: “Si alguno no obedece lo que decimos en esta carta, ustedes deben mantenerlo se ̃ nala- do” (2 Tes. 3:14). Antes dec ́ıamos que esto era una instrucci ́ on para los ancianos. Si alguien se empe- ̃ naba en no hacer caso de los principios b ́ıblicos a pesar de recibir consejo varias veces, los ancianos pod ́ıan dar un discurso de advertencia a la con- gregaci ́ on. A partir de entonces, los hermanos de- jaban de socializar con esa persona, excepto en las reuniones y en la predicaci ́ on. Sin embargo, ahora entendemos que el consejo de Pablo se refiere a algo que deben hacer los her- manos de manera individual en ciertas circuns- tancias. As ́ı que no es necesario que los ancianos den un discurso de advertencia. ¿A qu ́ e se debe este cambio? Analicemos el contexto de las pala- bras del ap ́ ostol. Pablo dijo que en la congregaci ́ on hab ́ıa her- manos que se estaban comportando “de forma indisciplinada”. No hac ́ıan caso de los consejos que ́ el les hab ́ıa dado bas ́ andose en la Palabra de Dios. Por ejemplo, en una visita anterior les hab ́ıa dicho: “Si alguien no quiere trabajar, que tampoco coma”. Aun as ́ı, algunos segu ́ıan neg ́ andose a trabajar para mantenerse, aunque pod ́ıan hacerlo. Tambi ́ en andaban meti ́ endose en los asuntos de los dem ́ as. ¿C ́ omo ten ́ıan que tratar los hermanos a quien se comportaba de manera indisciplinada? (2 Tes. 3:6, 10-12). Pablo dijo: “Deben mantenerlo se ̃ nalado”. La pa- labra griega transmite la idea de identificar a esa persona y tener cuidado para evitar su mala in- fluencia. Esta instrucci ́ on iba dirigida a la congrega- ci ́ on entera, no solo a los ancianos (2 Tes. 1:1; 3:6). As ́ı que, si un cristiano se daba cuenta de que otro hermano estaba pasando por alto alg ́ un consejo de la Palabra de Dios, de manera individual tomar ́ıa la decisi ́ on de “dejar de tener amistad con ́ el”. ¿Quer ́ıa decir eso que se le trataba igual que a alguien que hab ́ıa sido sacado de la congrega- ci ́ on? No, porque Pablo a ̃ nadi ́ o: “Sigan aconse- j ́ andolo como a un hermano”. As ́ı que los cristia- nos a nivel individual seguir ́ıan relacion ́ andose con ́ el en las reuniones y en la predicaci ́ on, pero no pa- sar ́ıan tiempo con ́ el en actividades recreativas o en reuniones sociales. Y Pablo explic ́ o el motivo: “Para que se averg ̈ uence”. Dejar de relacionarse con el cristiano indisciplinado podr ́ıa hacer que se avergonzara de su conducta y cambiara (2 Tes. 3:14, 15). ¿Y nosotros? ¿C ́ omo podemos aplicar hoy en d ́ıa este consejo? En primer lugar, debemos ase- gurarnos de que la persona realmente se est ́ e comportando “de forma indisciplinada”, como dijo Pablo. ́ El no estaba hablando de hermanos que to- man decisiones distintas a las nuestras en asuntos de conciencia o de gusto personal. Y tampoco es- taba hablando de quienes simplemente nos hayan ofendido de alguna manera. M ́ as bien, Pablo se estaba refiriendo espec ́ıficamente a hermanos que han recibido claros consejos b ́ıblicos pero que han decidido desobedecerlos a prop ́ osito. Si nos damos cuenta de que alg ́ un hermano est ́ a desobedeciendo un consejo de la Biblia, de manera individual tomaremos la decisi ́ on de no re- lacionarnos con ́ el en actividades recreativas o en reuniones sociales. Como se trata de una deci- si ́ on personal, no debemos comentarla con quie- nes no formen parte de nuestra familia inmediata. Y seguiremos relacion ́ andonos con esa persona en las reuniones y en la predicaci ́ on. Cuando corri- ja su conducta, retomaremos el trato normal. Por ejemplo, puede que un hermano se niegue a trabajar para mantenerse aunque pueda hacerlo, insista en seguir sa- liendo con alguien que no es un Testigo bautizado, cause po- l ́ emicas al cuestionar las instrucciones que se dan en la con- gregaci ́ on o algunas ense ̃ nanzas b ́ıblicas, o vaya esparciendo chismes (1 Cor. 7:39; 2 Cor. 6:14; 2 Tes. 3:11, 12; 1 Tim. 5:13). Quienes siguen haciendo ese tipo de cosas se est ́ an compor- tando “de forma indisciplinada”. PREGUNTAS DE LOS LECTORES AGOSTO DE 2024 7 CUANDO hacemos algo que est ́ a mal, es important ́ısimo que nos arrepintamos. Seg ́ un la Biblia, la persona que est ́ a arrepentida empieza a odiar lo malo que hizo, deja de ac- tuar de esa manera y est ́ a decidida a no repetir ese error (vea la entrada “arrepentimiento” del Glosario ). 2 Todos los seres humanos tenemos que aprender sobre el arrepentimiento. ¿Por qu ́ e? Porque pecamos todos los d ́ıas. Como somos descendientes de Ad ́ an y Eva, todos pe- camos y morimos (Rom. 3:23; 5:12). Nadie se libra de esa herencia. Incluso hombres de gran fe, como el ap ́ ostol Pa- blo, lucharon contra el pecado (Rom. 7:21-24). Pero eso no significa que tenemos que pasarnos todo el d ́ıa sinti ́ en- donos mal porque somos pecadores. Jehov ́ a es misericor- dioso y quiere que seamos felices. Pensemos en los jud ́ıos del tiempo de Nehem ́ıas (lea Nehem ́ıas 8:9-11). Jehov ́ a no quer ́ıa que se sintieran exageradamente tristes por sus pecados, sino que le sirvieran con alegr ́ıa. ́ El sabe que arre- pentirnos nos ayuda a sentirnos felices, y por eso nos en- se ̃ na sobre el arrepentimiento. Estamos seguros de que nuestro Padre, que es tan misericordioso, perdonar ́ a nues- tros pecados si nos arrepentimos. 3 En este art ́ıculo aprenderemos m ́ as cosas sobre el arre- pentimiento. En primer lugar, veremos lo que Jehov ́ a le en- se ̃ n ́ o a Israel sobre el arrepentimiento. Despu ́ es, hablare- mos de c ́ omo Jehov ́ a ayud ́ o a las personas a arrepentirse. Por ́ ultimo, analizaremos lo que aprendieron los seguido- res de Jes ́ us del arrepentimiento. 1. ¿Qu ́ e hace la persona que est ́ a arrepentida? 2. ¿Por qu ́ e tenemos que aprender todos los seres humanos sobre el arrepentimiento? (Nehem ́ıas 8:9-11). 3. ¿Qu ́ e veremos en este art ́ıculo? Jehov ́ a quiere que todos se arrepientan ART ́ICULO DE ESTUDIO 32 CANCI ́ ON 44 Una s ́ uplica ferviente “Jehov ́ a [ 5 ] no desea que ninguno sea destruido, sino que todos lleguen a arrepentirse” (2 PED. 3:9). TEMA Entender qu ́ e es el arre- pentimiento, por qu ́ e es necesario y c ́ omo ha ayu- dado Jehov ́ a a las perso- nas a arrepentirse. 8 LO QUE JEHOV ́ A LE ENSE ̃ N ́ O A ISRAEL SOBRE EL ARREPENTIMIENTO 4 Cuando Jehov ́ a convirti ́ o a los israe- litas en su pueblo, hizo un pacto o un acuerdo formal con ellos. Jehov ́ a les pro- meti ́ o que los proteger ́ıa y bendecir ́ıa siempre y cuando obedecieran sus leyes. Y les asegur ́ o: “Estos mandamientos que te estoy mandando hoy no son demasiado dif ́ıciles para ti ni est ́ an fuera de tu alcan- ce” (Deut. 30:11, 16). Pero si se rebela- ban contra ́ el —por ejemplo, adorando a otros dioses— perder ́ıan su aprobaci ́ on y sufrir ́ıan las consecuencias. Si se llega- ba a ese caso, ¿significaba que nunca ja- m ́ as podr ́ıan recuperar la aprobaci ́ on de Dios? No, pues la Ley dec ́ıa que pod ́ıan volver a Jehov ́ a su Dios y escuchar su voz (Deut. 30:1-3, 17-20). En otras palabras, pod ́ıan arrepentirse. Y, si lo hac ́ıan, Jeho- v ́ a los traer ́ıa de vuelta y los bendecir ́ıa de nuevo. 4. ¿Qu ́ e le ense ̃ n ́ o Jehov ́ a a Israel sobre el arre- pentimiento? 5 El pueblo escogido por Jehov ́ a se re- bel ́ o contra ́ el una y otra vez. Adem ́ as de practicar la idolatr ́ıa, hicieron otras cosas horribles. Y, claro est ́ a, sufrieron las con- secuencias. Pero Jehov ́ a no los dio por perdidos, sino que envi ́ o a un profeta tras otro para animarlos a arrepentirse y vol- ver a ́ el (lea 2 Reyes 17:13, 14). 6 Jehov ́ a a menudo enviaba a sus profe- tas para advertir a su pueblo y corregir- lo. Por ejemplo, dijo mediante Jerem ́ıas: “Vuelve, oh, rebelde Israel [ 5 ]. No los mirar ́ e con ira, porque soy leal [ 5 ]. No estar ́ e resentido para siempre. Solo re- conoce tu culpa, porque te has rebelado contra Jehov ́ a” (Jer. 3:12, 13). Por medio de Joel dijo: “Vuelvan a m ́ı con todo su coraz ́ on” (Joel 2:12, 13). Hizo que Isa ́ıas declarara: “L ́ımpiense; quiten de mi vista 5. ¿C ́ omo demostr ́ o Jehov ́ a que no hab ́ıa dado por perdido a su pueblo? (2 Reyes 17:13, 14). 6. ¿C ́ omo us ́ o Jehov ́ a a los profetas para ense ̃ nar- le a su pueblo la importancia de arrepentirse? (Vea tambi ́ en la imagen). Jehov ́ a us ́ o a muchos profetas para ayudar a su pueblo a arrepentirse de los pecados. (Vea los p ́ arrafos 6 y 7). Joel Alrededor del 820 a. e. c. Oseas Despu ́ es del 745 a. e. c. Isa ́ıas Despu ́ es del 732 a. e. c. Ezequiel Alrededor del 591 a. e. c. Jerem ́ıas 580 a. e. c. AGOSTO DE 2024 9 sus actos de maldad; dejen de hacer cosas malas” (Is. 1:16-19). Y mediante Ezequiel pregunt ́ o: “¿Acaso me causa alg ́ un placer la muerte de alguien malvado? [ 5 ] ¿Aca- so no prefiero que abandone sus caminos y siga vivo?”. “No me causa ning ́ un placer la muerte de nadie [ 5 ]. As ́ı que regresen a m ́ı y vivan” (Ezeq. 18:23, 32). Jehov ́ a se siente muy feliz cuando las personas se arrepienten de sus pecados porque quiere que vivan para siempre. Como vemos, ́ el no se sienta de brazos cruzados, por de- cirlo as ́ı, a esperar hasta que la persona decida volver y solo entonces le ofrece ayuda. Veamos algunos ejemplos m ́ as. 7 Fij ́ emonos en lo que Jehov ́ a le ense ̃ n ́ o a su pueblo mediante el profeta Oseas y su esposa, G ́ omer. Ella cometi ́ o adulterio y tiempo despu ́ es dej ́ o a Oseas por otros hombres. ¿La vio Jehov ́ a como un caso perdido? ́ El, que puede ver lo que hay en los corazones, le dijo a Oseas: “Ve de nuevo, ama a la mujer que es amada por otro hombre y que est ́ a cometiendo adul- terio, as ́ı como Jehov ́ a ama al pueblo de Israel mientras ellos siguen a otros dio- ses” (Os. 3:1; Prov. 16:2). No hay que ol- vidar que G ́ omer todav ́ıa estaba pecan- do gravemente. Sin embargo, Jehov ́ a le dijo a Oseas que tomara la iniciativa de perdonarla y reconciliarse con ella. Con este ejemplo de la vida real, Jehov ́ a le ense ̃ n ́ o a su pueblo que ́ el no los hab ́ıa dado por perdidos. Aunque segu ́ıan co- metiendo pecados terribles, ́ el no los ha- El caso de Oseas fue especial. Hoy en d ́ıa, Jehov ́ a no exige que una v ́ıctima inocente de adulterio siga ca- sada con el ad ́ ultero. De hecho, Jehov ́ a hizo que su Hijo explicara que una v ́ıctima inocente de adulterio puede decidir si se divorciar ́ a (Mat. 5:32; 19:9). 7. ¿Qu ́ e le ense ̃ n ́ o Jehov ́ a a su pueblo mediante el ejemplo de Oseas y su esposa? b ́ıa dejado de amar, y continu ́ o envi ́ ando- les profetas y ayud ́ andolos a arrepentirse y cambiar sus vidas. Entonces, ¿quiere de- cir esto que Jehov ́ a, “quien examina los corazones”, tratar ́ a de ayudar a arrepen- tirse a alguien que todav ́ıa est ́ a cometien- do un pecado grave? (Prov. 17:3). Pues veamos. C ́ OMO AYUDA JEHOV ́ A A LOS PECADORES A ARREPENTIRSE 8 Ca ́ın fue el primer hijo de Ad ́ an y Eva. Y hered ́ o de ellos la tendencia a pecar. Adem ́ as, la Biblia dice que “sus propias acciones eran malvadas” (1 Juan 3:12). Quiz ́ as por eso, cuando ofreci ́ o un sacrifi- cio, Jehov ́ a “no aprob ́ o a Ca ́ın ni su ofren- da”. Pero, en vez de cambiar su actitud, “Ca ́ın se enfureci ́ o y se sinti ́ o muy decep- cionado”. ¿Qu ́ e hizo Jehov ́ a? Habl ́ o con ́ el (lea G ́ enesis 4:3-7). Jehov ́ a razon ́ o con ́ el con cari ̃ no. Le asegur ́ o que pod ́ıa recuperar su aprobaci ́ on y le advirti ́ o del peligro de su mala conducta. Tristemente, Ca ́ın no escuch ́ o a Jehov ́ a ni dej ́ o que lo ayudara a arrepentirse. ¿Qu ́ e hizo Jehov ́ a al recibir esa respuesta negativa? ¿Deci- di ́ o que nunca volver ́ıa a ayudar a nadie m ́ as a arrepentirse? ¡Por supuesto que no! 9 Jehov ́ a amaba much ́ısimo al rey Da- vid. Lo describi ́ o con estas palabras: “Un hombre que complace a mi coraz ́ on” (Hech. 13:22). Pero David cometi ́ o peca- dos muy graves, como el adulterio y el ase- sinato, y seg ́ un la Ley de Mois ́ es merec ́ıa morir (Lev. 20:10; N ́ um. 35:31). Sin em- bargo, Jehov ́ a, como es muy bueno, inter- vino y envi ́ o al profeta Nat ́ an para que hablara con ́ el, a pesar de que David no ha- 8. ¿Qu ́ e hizo Jehov ́ a para ayudar a Ca ́ın a arrepen- tirse? (G ́ enesis 4:3-7; vea tambi ́ en la imagen). 9. ¿C ́ omo ayud ́ o Jehov ́ a a David a arrepentirse? 10 LA ATALAYA AGOSTO DE 2024 11 b ́ıa mostrado ninguna se ̃ nal de que estaba arrepentido. Nat ́ an us ́ o una comparaci ́ on para llegarle al coraz ́ on a David. Entonces el rey comprendi ́ o que hab ́ıa pecado con- tra Jehov ́ a y se arrepinti ́ o (2 Sam. 12:1- 14). Escribi ́ o un salmo muy emotivo que demuestra lo mal que se sinti ́ o (Sal. 51, en- cabezamiento). A lo largo de la historia, ese salmo ha consolado a much ́ısimas per- sonas que han pecado y las ha motivado a arrepentirse. ¿Verdad que nos alegra que Jehov ́ a, con cari ̃ no, ayudara a su querido siervo David a arrepentirse? 10 Jehov ́ a no tolera ning ́ un tipo de peca- do, sino que los odia todos (Sal. 5:4, 5). Pero sabe que todos somos pecadores y, como nos quiere, ha decidido ayudarnos a luchar contra el pecado. Siempre intenta ayudar incluso a los peores pecadores a arrepentirse y acercarse a ́ el. ¡Cu ́ anto nos Vea el art ́ıculo “¿Qu ́ e significa para usted el perd ́ on de Jehov ́ a?”, de La Atalaya del 15 de noviembre de 2012, p ́ aginas 21 a 23, p ́ arrafos 3 a 10. 10. ¿C ́ omo se siente usted al saber que Jehov ́ a es paciente con nosotros y nos perdona? consuela saber eso! Cuando meditamos en la paciencia y en el perd ́ on de Jehov ́ a, nos sentimos motivados a mantenernos fieles y a arrepentirnos enseguida cuando pecamos. Ahora veamos qu ́ e aprendieron los seguidores de Jes ́ us sobre el arrepen- timiento. LO QUE APRENDIERON LOS SEGUIDORES DE JES ́ US SOBRE EL ARREPENTIMIENTO 11 En el siglo primero, hab ́ıa llegado el momento de que viniera el Mes ́ıas. Como vimos en el art ́ıculo anterior, Jehov ́ a us ́ o tanto a Juan el Bautista como a Jesucris- to para ense ̃ narles a las personas la impor- tancia de arrepentirse (Mat. 3:1, 2; 4:17). 12 Durante su ministerio, Jes ́ us ense ̃ n ́ o que su Padre siempre est ́ a dispuesto a per- donar. Dej ́ o esto claro cuando cont ́ o la conmovedora par ́ abola del hijo perdido. Ese hombre joven decidi ́ o irse de la casa y llevar una vida desenfrenada. Pero, des- pu ́ es de un tiempo, “recobr ́ o el juicio” y 11, 12. ¿Qu ́ e par ́ abola cont ́ o Jes ́ us para mostrar que su Padre siempre est ́ a dispuesto a perdonar? (Vea la imagen de la portada). Jehov ́ a razon ́ o con Ca ́ın de forma cari ̃ nosa. Le asegur ́ o que pod ́ıa recuperar su aprobaci ́ on y le advirti ́ o del peligro de su mala conducta. (Vea el p ́ arrafo 8). 12 LA ATALAYA regres ́ o. ¿C ́ omo reaccion ́ o su padre? Je- s ́ us dijo que, mientras el hijo “todav ́ıa estaba lejos, su padre alcanz ́ o a verlo y se conmovi ́ o profundamente. Corri ́ o a su encuentro, lo abraz ́ o y lo bes ́ o con ternu- ra”. El hijo iba a pedirle a su padre que lo dejara convertirse en su esclavo. Pero el padre ten ́ıa muchas ganas de perdonarlo y aceptarlo de nuevo en la familia. Dijo: “Este hijo m ́ıo [...] estaba perdido y ha sido encontrado” (Luc. 15:11-32). Antes de que Jes ́ us viniera a la Tierra, seguro que vio muchas veces como Jehov ́ a les mostraba compasi ́ on a los pecadores arre- pentidos. Por eso pudo describir de una manera tan bella y emotiva la misericor- dia de nuestro Padre. 13 El ap ́ ostol Pedro aprendi ́ o de Jes ́ us muchas lecciones sobre el arrepentimien- 13, 14. ¿Qu ́ e aprendi ́ o el ap ́ ostol Pedro sobre el arrepentimiento, y qu ́ e ense ̃ n ́ o sobre este tema? (Vea tambi ́ en la imagen). to y el perd ́ on. Pedro cometi ́ o muchos errores, y Jes ́ us siempre estuvo dispuesto a perdonarlo. Por ejemplo, neg ́ o a Jes ́ us tres veces, y luego se sinti ́ o aplastado por la culpa (Mat. 26:34, 35, 69-75). Pero des- pu ́ es de que Jes ́ us resucit ́ o se le apareci ́ o a Pedro, al parecer en privado (Luc. 24: 33, 34; 1 Cor. 15:3-5). Jes ́ us sab ́ıa que Pe- dro estaba arrepentido, as ́ı que de seguro aprovech ́ o la ocasi ́ on para consolarlo y confirmarle que lo hab ́ıa perdonado (vea Marcos 16:7 y la nota de estudio “y a Pe- dro”). 14 Pedro vivi ́ o de primera mano lo que es arrepentirse y recibir perd ́ on. As ́ı que pudo ense ̃ narles a otros sobre estos te- mas. Tiempo despu ́ es de la Fiesta de Pen- tecost ́ es, les dio un discurso a una multi- tud de jud ́ıos en el que les dijo que ellos hab ́ıan matado al Mes ́ıas, pero con cari- ̃ no a ̃ nadi ́ o: “De modo que arrepi ́ entanse y den media vuelta para que sus peca- El ap ́ ostol Pedro estaba arrepentido, as ́ı que Jes ́ us lo perdon ́ o y le confirm ́ o su amor. (Vea los p ́ arrafos 13 y 14). dos sean borrados, y as ́ı el propio Jehov ́ a haga venir tiempos de alivio” (Hech. 3:14, 15, 17, 19). Con esas palabras, mostr ́ o que quien se arrepiente debe dar media vuel- ta, es decir, cambiar su manera de pensar, abandonar el mal camino y empezar a an- dar por el buen camino haciendo las cosas que le agradan a Dios. El ap ́ ostol dijo que Jehov ́ a borrar ́ıa sus pecados, los har ́ıa de- saparecer por completo. Y, muchos a ̃ nos despu ́ es, explic ́ o: “ ́ El es paciente con uste- des porque no desea que ninguno sea des- truido, sino que todos lleguen a arrepen- tirse” (2 Ped. 3:9). ¡Qu ́ e bonito es saber que Jehov ́ a nos puede perdonar por com- pleto, incluso si cometemos pecados muy graves! 15 Pocas personas han tenido que arre- pentirse de tantas cosas como Saulo de Tarso. Persigui ́ o de manera cruel y despia- dada a los seguidores de Cristo. As ́ı que, de seguro, a la mayor ́ıa de ellos les pare- c ́ıa imposible que cambiara. Pero Jes ́ us no ten ́ıa esa visi ́ on tan limitada. Tanto 15, 16. a) ¿C ́ omo aprendi ́ o Pablo del perd ́ on? (1 Timoteo 1:12-15). b) ¿Qu ́ e veremos en el siguien- te art ́ıculo? ́ el como su Padre se fijaron en las bue- nas cualidades de Saulo. Jes ́ us dijo: “Este hombre es un instrumento escogido por m ́ı” (Hech. 9:15). Incluso us ́ o un mila- gro para ayudarlo a arrepentirse (Hech. 7:58-8:3; 9:1-9, 17-20). Tiempo despu ́ es, cuando Saulo se hizo cristiano y era co- nocido como el ap ́ ostol Pablo, muchas veces dio gracias por la bondad y la mi- sericordia con la que Jehov ́ a y Jes ́ us lo hab ́ıan tratado (lea 1 Timoteo 1:12-15). Lleno de agradecimiento, ense ̃ n ́ o: “En su bondad Dios est ́ a tratando de llevarte ha- cia el arrepentimiento” (Rom. 2:4). 16 En cierta ocasi ́ on, Pablo se enter ́ o de que se hab ́ıa armado un esc ́ andalo porque hab ́ıa un problema de inmoralidad sexual en la congregaci ́ on de Corinto. ¿C ́ omo manej ́ o el problema? Lo que hizo nos en- se ̃ na mucho sobre el amor y la disciplina de Jehov ́ a, y sobre la importancia de mos- trar misericordia. Analizaremos en deta- lle el relato en el siguiente art ́ıculo. ¿QU ́ E RESPONDER ́IA? ̨ ¿Qu ́ e les ense ̃ n ́ o Jehov ́ a a los israelitas sobre el arrepentimiento? ̨ ¿C ́ omo ha ayudado Jehov ́ a a los pecado- res a arrepentirse? ̨ ¿Qu ́ e aprendieron los se- guidores de Jes ́ us sobre el arrepentimiento? CANCI ́ ON 33 Echa sobre Dios tu carga DESCRIPCI ́ ON DE LA IMAGEN. Portada: En la pa- r ́ abola de Jes ́ us, el padre corre a abrazar a su hijo, que estaba perdido pero ha regresado a casa. 14 JEHOV ́ A cre ́ o a los seres humanos con libertad de elec- ci ́ on. Todos los d ́ıas usamos ese regalo al tomar decisio- nes. La decisi ́ on m ́ as importante que puede tomar una persona es la de dedicarse a Jehov ́ a y llegar a ser parte de su familia. De hecho, Jehov ́ a desea que todo el mundo tome esa decisi ́ on. ¿Por qu ́ e? Porque ama a las personas y quiere lo mejor para ellas. Quiere que disfruten de su amistad y vivan para siempre (Deut. 30:19, 20; G ́ al. 6: 7, 8). 2 Jehov ́ a no obliga a nadie a servirle, sino que deja que cada uno decida lo que va a hacer. Ahora bien, ¿qu ́ e pasa si un cristiano bautizado comete un pecado grave? Si no se arrepiente, se le debe sacar de la congregaci ́ on (1 Cor. 5:13). Pero, incluso en ese caso, Jehov ́ a desea de todo coraz ́ on que vuelva a ́ el. De hecho, una raz ́ on im- portante por la que dio el rescate es para poder perdonar a quienes se arrepienten de sus pecados (lea 1 Juan 2:1). Nuestro Dios es tan amoroso que les tiende la mano a los pecadores y los anima a arrepentirse (Zac. 1:3; Rom. 2:4; Sant. 4:8). 3 Jehov ́ a quiere que imitemos su manera de ver los pe- cados y a quienes cometen pecados graves. Este art ́ıculo 1. ¿Cu ́ al es el deseo de Jehov ́ a? 2. ¿Qu ́ e quiere Jehov ́ a que hagan quienes han cometido un pecado grave y no se han arrepentido? (1 Juan 2:1). 3. ¿Qu ́ e veremos en este art ́ıculo? La congregaci ́ on refleja el punto de vista de Jehov ́ a sobre los pecadores ART ́ICULO DE ESTUDIO 33 CANCI ́ ON 130 Aprendamos a perdonar “Si alguno comete un pecado, tenemos un ayudante” (1 JUAN 2:1). TEMA Qu ́ e aprendemos de la manera como se trat ́ o un caso de un pecado grave en la congregaci ́ on de Corinto. nos ayudar ́ a a lograrlo. Primero vere- mos c ́ omo se trat ́ o en el siglo primero un caso de un pecado grave que hubo en la congregaci ́ on de Corinto. Despu ́ es analizaremos las instrucciones que dio el ap ́ ostol Pablo cuando el pecador se arrepinti ́ o. Y, por ́ ultimo, hablaremos de c ́ omo Jehov ́ a ve a quienes cometen un pecado grave. C ́ OMO SE TRAT ́ O EN EL SIGLO PRIMERO UN CASO DE UN PECADO GRAVE 4 (Lea 1 Corintios 5:1, 2). Durante su tercer viaje misionero, Pablo se enter ́ o de algo terrible que estaba sucediendo en la reci ́ en formada congregaci ́ on de Corinto: un cristiano estaba teniendo relaciones sexuales con su madrastra. Pablo descri- bi ́ o esa situaci ́ on como “un caso de inmo- ralidad tan grave que ni siquiera se da en- tre los no creyentes”. La congregaci ́ on no solo toleraba su conducta, sino que es posible que hasta se sintiera orgullo- sa. Quiz ́ as algunos pensaban que eso de- mostraba lo misericordioso y comprensi- vo que es Dios con las imperfecciones humanas. Pero Jehov ́ a no tolera el pe- cado en su pueblo. Seguramente aquel hombre estaba da ̃ nando la buena repu- taci ́ on de la congregaci ́ on con esa acti- tud tan descarada. Y tambi ́ en pod ́ıa es- tar siendo una mala influencia para otros cristianos de la congregaci ́ on. Entonces, ¿qu ́ e instrucciones les dio Pablo a los her- manos de Corinto? 5 (Lea 1 Corintios 5:13). Pablo les es- cribi ́ o por inspiraci ́ on que deb ́ıan sacar 4. ¿Qu ́ e estaba pasando en la congregaci ́ on de Corinto? (1 Corintios 5:1, 2). 5. ¿Qu ́ e le escribi ́ o Pablo a la congregaci ́ on, y qu ́ e quiso decir? (1 Corintios 5:13; vea tambi ́ en la ima- gen). de la congregaci ́ on al pecador que no se hab ́ıa arrepentido. ¿C ́ omo deb ́ıan tratar- lo los cristianos fieles? Pablo les dijo que dejaran de relacionarse con ́ el y que ni siquiera comieran con ́ el (1 Cor. 5:11). Cuando comemos con una persona, nor- malmente eso nos lleva a conversar y a pasar m ́ as tiempo con ella. As ́ı que Pablo quiso decir que los hermanos de la con- gregaci ́ on no deb ́ıan socializar con aquel hombre. De esa manera se proteger ́ıa a la congregaci ́ on de su mala influencia (1 Cor. 5:5-7). Adem ́ as, eso podr ́ıa hacer que el hombre viera que hab ́ıa herido a Jehov ́ a, que sintiera verg ̈ uenza por lo que hab ́ıa hecho y que se sintiera moti- vado a arrepentirse. Por inspiraci ́ on, Pablo les escribi ́ o a los corintios que sacaran de la congregaci ́ on al pecador que no se hab ́ıa arrepentido. (Vea el p ́ arrafo 5). AGOSTO DE 2024 15 6 Despu ́ es de enviarle la carta a la con- gregaci ́ on de Corinto, Pablo empez ́ o a preguntarse cu ́ al ser ́ıa la reacci ́ on de los hermanos. Al cabo de un tiempo, Tito le dio una buen ́ısima noticia: hab ́ıan reac- cionado bien y hab ́ıan seguido las ins- trucciones del ap ́ ostol (2 Cor. 7:6, 7). Adem ́ as, alg ́ un tiempo despu ́ es de que Pablo enviara su carta, aquel hombre se 6. ¿Qu ́ e efecto tuvo la carta de Pablo en la con- gregaci ́ on y en el pecador? arrepinti ́ o. Cambi ́ o su conducta y su ac- titud, y empez ́ o a obedecer las justas normas de Jehov ́ a (2 Cor. 7:8-11). ¿Qu ́ e instrucciones le dar ́ıa Pablo ahora a la congregaci ́ on? C ́ OMO DEB ́IA TRATAR LA CONGREGACI ́ ON AL PECADOR ARREPENTIDO 7 (Lea 2 Corintios 2:5-8). Pablo dijo: “Ese hombre ya tiene suficiente con 7. ¿Qu ́ e se logr ́ o al sacar de la congregaci ́ on al pe- cador? (2 Corintios 2:5-8). ¿Cu ́ ando fue readmitido el hombre de Corinto? Parece ser que el hombre del que se habla en el cap ́ıtulo 5 de 1 Corintios fue readmitido despu ́ es de un periodo relativamente corto. ¿Por qu ́ e lo decimos? Pensemos en cu ́ ando escribi ́ o Pablo las dos cartas a los corintios. Escribi ́ o la primera durante su tercer viaje misionero, probable- mente a principios del a ̃ no 55. Y todo parece indicar que escribi ́ o la segunda m ́ as tarde ese mismo a ̃ no. Recordemos tambi ́ en que en la primera carta Pablo les dijo que los cristianos de Judea estaban pasando hambre y necesitaban ayu- da. Como hab ́ıa vidas en juego, seguramente no tard ́ o mucho en escribirles su segunda carta, en la que les ped ́ıa que tuvieran listas sus donaciones (1 Cor. 16:1; 2 Cor. 9:5). El ap ́ ostol ten ́ıa otra buena raz ́ on para en- viar su segunda carta lo antes posible. Le hab ́ıa llegado la noticia de que aquel hombre se hab ́ıa arrepentido. Como en aque- lla ́ epoca tomar ́ıa un tiempo que una carta llegara a su destino, Pablo probab