0 Breve introducción: Un laboratorio internacionaliza para una izquierda de la resistencia y de la solidaridad Nos dirigimos a ti que sientes rabia por este mundo en llamas, entre nuevos imperialismos, racismos sistémicos, machismo transfóbico y obscurantismo religioso, democracias en retirada y un planeta que se ahoga bajo el peso de la injusticia climática. A ti, que miras la Izquierda y sólo pruebas decepción por su impotencia, sus dog mas y sus traiciones. Éste no es otro manifiesto para firmar. No es un nuevo partido al cual afiliarse. Hemos visto demasiados rituales impotentes, demasiadas plazas que absuelven a los agresores y culpabilizan a las víctimas. Hemos visto la Izquierda del siglo XX volverse tóxica, incapaz de reconocer la opresión si el verdugo no es el «correcto» de su catálogo. Una Izquierda que ha traicionado las llamadas revoluciones árabes, es decir norteafricanas y de Asia Suroccidental, y que hoy da la espalda a la r esistencia ucraniana, negando a pueblos enteros el derecho a existir y luchar. Esta Izquierda está muerta adentro. No iremos a su velorio. Queremos construir algo más. ¿QUÉ PROPONEMOS? UN PROCESO, NO UN PROYECTO YA ESCRITO. Proponemos la creación de un LA BORATORIO COLECTIVO . Un proceso abierto donde tu participación activa es lo único que cuenta. No te pedimos afiliarte a una doctrina, sino que compartas tu inteligencia, tu experiencia y tu rabia, para definir tod e s junt e s un proyecto para afrontar el sigl o XXI. Un proyecto que esté a la altura de los desafíos que tenemos ante nosotr e s. En nombre de los principios de solidaridad y lucha , internacional e interseccional , que deberían caracterizar la Izquierda. Queremos crear una plataforma para responder a la pregunta « ¿QUÉ HACER? » con acciones concretas, colectivas, aprendiendo de l a s personas que ya resisten y creando una plataforma para decidir todes junt e s los pasos siguientes. Nuestra base no es un pacifismo abstracto, sino la RESISTENCIA Nuestro laborat orio se concentrará sobre prácticas de solidaridad y resistencia activa. 1. SOLIDARIDAD SIN PEROS NI CONDICIONES . Sostener la autodeterminación de todos los pueblos oprimidos, desde Palestina hasta la República Democrática de Congo, el Sahara Occidental, Ucra nia y los movimientos democráticos y de liberación de Siria, Rusia e Irán. Basta de doble moral: el antiimperialismo se practica contra todos los imperios, sin descuentos para nadie. 2. CONSTRUCCIÓN DE REDES CONCRETAS. Crear y afianzar redes de ayuda mutua en nuestros territorios y plataformas digitales seguras para protegernos del control y de la represión. Desde los grupos de chat barriales hasta la seguridad informática y la preparación para las emergencias. 3. COMBATIR LA DESINFORMACIÓN. Contrastar activament e las narraciones falsas, especialmente las que nacen en la Izquierda, para justificar a dictadores y agresores, negando la realidad de los hechos. 4. IDEAS CLARAS SOBRE LAS ARMAS. No al rearme imperialista y nacionalista. Sí al apoyo, incluso militar, a los pueblos que resisten a una invasión o a una ocupación. Negar las armas a los que se defienden no es paz, es condenar a la rendición y a las masacres. 5. RECUPERAR LAS PLAZAS. Estar presentes en las movilizaciones con nuestra identidad clara y reconocible. Nun ca más tolerar la agresión o la censura hacia l a s personas que llevan la bandera de un pueblo resistente. Para participar en el proceso y leer el documento completo , continúa con la lectura de las páginas siguientes. Contactos: Facebook: Izquierda por Uc rania Instagram: sinistraperlucraina Telegram: Izquierda por Ucrania Correo electrónico: sinistraucraina@gmail.com Y, a partir del sábado 29 de noviembre: www.laboratorio - internazionalista.weebly.com 1 Un laboratorio internacionalista para una IZQUIERDA del siglo XXI INTRODUCCIÓN Lo que sigue NO quiere ser otro ma nifiesto para el cual recolectar adhesiones: hemos vistos muchos de éstos durante las últimas décadas, llenos de afirmaciones de principio, de declaraciones más o menos indignadas, de auspicios para un mundo mejor. En la mayoría de los casos todo s éstos ha n quedado en el papel, impotentes e incapaces de realizar un cambio material - frecuentemente ignorados en sus contenidos. Este texto es la propuesta de un LABORATORIO , para activar un PROCESO dinámico y colectivo que nos lleve a determinar contenidos co mpartidos para un PROYECTO práctico, para construir una Izquierda que esté a la altura de los desafíos enormes que este primer cuarto de siglo nos pone en frente, en toda su dimensión sobrecogedora, terrible y violenta. Nota importante: NO estamos proponi endo un nuevo sujeto político , no sentimos la necesidad de un enésimo contenedor entre los muchos que ya existen. Nuestro objetivo es conectarnos con los que comparten los análisis y las propuestas que les presentamos. Conectarnos para unirnos: lo que pedi mos es la adhesión individual - y lo más posible continuativa - a una fase de construcción de laboratorio y proyecto que prescinda de las pertenencias particulares o de movimiento, para comenzar un proceso colectivo donde cada individualidad humana y polít ica continúe manteniendo su plena autonomía. Para determinar los contenidos de este laboratorio, intentaremos determinar su marco conceptual, dividiendo el documento en tres partes: El ESCENARIO global donde nos encontramos; El ANÁLISIS de por qué pensamos que la Izquierda y los movimientos actuales estén respondiendo de forma no efectiva a las circunstancias históricas de estos años, dirigiéndose, salvo cambios de dirección, hacia una derrota epocal; La PROPUESTA , la parte más importante: la idea d el laboratorio que se basa en este análisis para llevarnos al desarrollo de un proyecto compartido. SI TIENES POCO TIEMPO: PASA DIRECTAMENTE A LA PROPUESTA EN LA PÁGINA 8. EL ESCENARIO: el fracaso de la Izquierda Estas primeras décadas del siglo XXI ha n llevado a cambios repentinos, a causa de los cuales se vuelve difícil analizar todas las variables en juego y prever los escenarios evolutivos de la situación global. Sin embargo, existen unos puntos firmes sobre los cuales basarnos para construir una vi sión común. Estamos presenciando un retorno de la práctica imperialista a nivel global: la globalización neoliberal se está convirtiendo rápidamente no en un sistema multipolar, sino oligárquico, tanto a nivel político como social, cultural y económico. Es ta mutación de l sistema global muestra algunas características específicas: 1. Una convergencia sustancial a nivel ideológico: más allá de algunas diferencias, a veces más formales que sustanciales, se han derrumbado en términos materiales las divisiones ideo lógicas del siglo XX Estamos a la presencia de un cuadro más bien homogéneo, que puede reconducirse a la fase evolutiva actual del sistema capitalista. 2. Un retorno no sólo al imperialismo sino también al neocolonialismo directo: si de una parte continúa el colonialismo «indirecto» que siempre ha negado en términos políticos y económicos la autodeterminación de los pueblos, hoy estamos asistiendo a un retorno de las conquistas territoriales, del expansionis mo sistemático, de la práctica de la invasión, de la ocupación y del genocidio como instrumentos «geopolíticos» aceptables y objeto de intercambios, concesiones y acuerdos entre imperios. 2 3. Una demolición progresiva del derecho internacional y de la capacid ad de autoridad de sus estructuras fundacionales, a partir de las Naciones Unidas: la tendencia imperialista actual está explicitando la voluntad de demolición del mismo derecho internacional para liberarse de esas «ataduras» jurídicas que interfieren, aun que de forma desigual e hipócrita, con el derecho del más fuerte. En este contexto, la movilización contra el genocidio del pueblo palestino asume un significado que va mucho más allá de la solidaridad, porque se trata de oponernos a la barbarización defin itiva de las relaciones internacionales y de nuestra vida social misma, basada sobre el desprecio del derecho internacional y humanitario y sobre la imposición de la ley del más fuerte como único instrumento de regulación de los conflictos. 4. Un ataque globa l a la autodeterminación de las mujeres, de las personas trans, LGBTIAQ+, racializadas y discapacitadas, en nombre de presuntos «valores tradicionales» y creencias científicas mencionadas para preparar el terreno a segregaciones nuevas y antiguas. 5. Un retro ceso generalizado de la democracia a escala global: a pesar de que cada contexto cultural, geográfico, institucional y político tenga características diferentes y puntos de partida distintos en términos de desarrollo democrático, estamos asistiendo a un re troceso generalizado de los derechos de los pueblos, de los derechos humanos y de los individuos a escala planetaria. Estamos en presencia de un proceso con una dirección precisa hacia un sistema que está revelando una convergencia histórica muy peligrosa hacia una especie de a - democracia global. Un retorno a un mundo de particularismos, después del paréntesis universalista que, aun entre muchas contradicciones y atropellos, había despertado esperanzas de justicia, paz y descolonización después de la segund a guerra mundial. 6. En este retroceso político y social, está cambiando también el sistema económico capitalista. La concentración sin antecedentes de la riqueza, la desestructuración del mundo del trabajo, la riqueza financiera no productiva, el desarrollo de mecanismos más relacionados con la renta que con el provecho: estos cambios necesitan un nuevo análisis para definir lo que es realmente el capitalismo en el siglo XXI y, consiguientemente, qué significa ser anticapitalistas. 7. Los cambios de los últimos años han marcado no sólo un estancamiento, sino una regresión explícita con respecto al proceso hacia un proyecto planetario de sustentabilidad y supervivencia ecológica: el nuevo curso imperialista no tiene absolutamente en consideración el desastre medio ambiental y apuesta a intervenciones orientadas a la lógica del provecho y del darwinismo social más grosero. La carrera a la conquista de nuevos yacimientos de materias primas ha recuperado vigor justamente frente al cambio climático progresivo, descuidan do completamente la supervivencia del planeta y de los pueblos que lo habitan, mientras que la búsqueda de materias y fuentes energéticas alternativas sigue las mismas ecuaciones extractivistas sobre las cuales siempre se ha fundado el colonialismo. EL ANÁLISIS: las razones del fracaso de la Izquierda En las alteraciones de estas últimas décadas, la proyectualidad de la Izquierda está prácticamente ausente en perspectiva histórica o, de cualquier forma, resulta inefectiva para la modificación de la evolución de los eventos. Para comprender las razones del estado de impotencia en que se encuentra la Izquierda a nivel global y local, podemos delinear por lo menos tres fases que revelan las raíces de este fracaso. 1. La terminación y el fracaso en el siglo XX de la experiencia del socialismo real y la traición de los ideales socialistas por parte de sus protagonistas reales, a partir de la Unión Soviética hasta la dictadura nicaragüense, pasando por la experiencia china, son las condiciones principales por las cuales, en términos históricos, la alternativa socialista parece cada vez menos creíble a la mayoría de la población. Alternativa socialista cuyo apoyo se reduce a minorías exiguas que pueden celebrar como máximo la elección esporádica de algún líder l ocal, pero no pueden seguramente proponerse hoy como proyecto o sujeto que pueda hacer creíble una verdadera alternativa en términos sistémicos y estructurales. 3 2. Frente al derrumbe de las realizaciones históricas y materiales del «Siglo b reve» a la terminación de la década de los 90, la necesidad y la posibilidad de una alternativa se revitalizó en el movimiento altermundialista, en busca de la representación de otro mundo posible. Desde Seattle hasta Génova este movimiento pareció dar nue va vida a los proyectos de alternativa y el nivel de represión al cual fue sometido indica que era suficientemente peligroso para el sistema al cual se oponía. A partir del 11 de septiembre de 2001 las cosas empezaron a cambiar: la posibilidad de la guerra en Europa ya se había legitimado con la destrucción y la fragmentación de Yugoslavia y los Estados Unidos llevaban su guerra a Asia suroccidental y al continente africano, en casi todas sus latitudes. El movimiento pacifista tiene un rol extremadamente im portante en el intento de contrastar esta legitimación, hasta la grande manifestación mundial del mes de febrero de 2003 contra el comienzo de la segunda guerra del Golfo. Manifestación que se llevó a cabo en ausencia de actividades represivas sustanciales , pero que no pudo retrasar el comienzo de la guerra ni siquiera de un segundo. Si queremos, ése fue el momento en que se volvió clara la derrota de todo el movimiento, pero faltó una reflexión a la altura de las circunstancias. 3. Si de una parte, tanto la p ráctica como la representación de una alternativa sistemática durante el paso al nuevo milenio habían fracasado, la Izquierda y los movimientos parecían, de cualquier forma, poseer una primacía en términos de corrección del análisis y de la lectura del mun do. La gran crisis de 2007/2008 demostró que las lecturas de la Izquierda y de los movimientos eran sustancialmente correctas, pero el hecho de poder demostrar de tener la razón en términos de análisis no producía una adhesión en términos de militancia y d e participación , certificando de esta forma la impotencia de lo que quedaba de los movimientos. Por lo tanto, la primacía en la teoría era lo último que le quedaba a la Izquierda y a los movimientos para poder esperar en un reinicio proyectual después de u na serie pluridecenal de derrotas, y certificaba no tanto una hegemonía cultural, sino una corrección y una respetabilidad intelectual difundidas, públicas, reconocidas. Esta primacía entró en una crisis profunda en la segunda década del siglo XXI y se que bró completamente a comienzos de la tercera. Son dos los momentos clave hacia los cuales dirigir la atención. 1. Las llamadas Primaveras árabes entre finales de 2010 y 2011, que interesaron muchos Países de Norte de África y de Asia suroccidental: desde Túnez hasta Egipto, desde Libia a Siria, desde Yemen a Bahréin , desde Argelia a Marruecos. Frente a una fuerza de impacto de este espesor, frente a una posibilidad de cambio concreto de una parte consistente de un mundo que habría podido contagiar en la direcc ión del cambio hasta más allá del espacio lingüístico árabe, la Izquierda, sobre todo occidental, entró en crisis. No hubo un apoyo político y público real, no hubo voluntad de comprender hasta el final qué y por qué esto estaba ocurriendo, no hubo aquel a poyo concedido a otras causas por la cual la Izquierda se había comprometido, en otros tiempos y en otros lugares, apoyando Chile, Vietnam y la causa zapatista. En la práctica , las Primaveras árabes han mostrado un lado oculto de la izquierda que en la som bra había madurado durante las últimas décadas. Las revoluciones norteafricanas y de Asia suroccidental han sido recibidas con extrema difidencia porque un amplio componente de los movimientos que las ha n animado no se identificaba claramente como de «Izqu ierda» y no disfrutaba del apoyo soviético, desaparecido, ni del apoyo de un «sur» global políticamente abstracto. La Izquierda no ha sabido relacionarse, porque estas revoluciones, estas sublevaciones populares, no parecían suficientemente socialistas, o marxistas, o colocadas en un «campo» reconocible y aceptable. Para la Izquierda internacional no era concebible que esto fuera la señal de la necesidad de una obra de reconstrucción y de repensamiento, después de décadas de fracasos que no tenían nada que ofrecer a las generaciones más jóvenes de la orilla meridional del Mediterráneo. Sin embargo, lamentablemente, hay algo más. 4 Desde el contexto líbico hasta el sirio, la Izquierda se ha concentrado «exclusivamente» en la oposición (muy digna) al imperialismo estadounidense. Concentración necesaria, pero no suficiente frente a la represión brutal e inhumana de multitudes por parte de los Asad y de los Gadafi de este mundo, detrás de la hoja de parra de un socialismo «irreal». Demasiadas p ersonas de Izquierda han actuado incluso en defensa de los jefes de estado involucrados: las declaraciones en clave antiimperialista en favor de Asad, las banderas de régimen que flameaban en plazas rojas, todavía hoy son una vergüenza imperdonable, increí ble, surgida de una torpeza e ignorancia política que roza lo inhumano. Frente a todo esto muchos y muchas activistas árabes se han sentido abandonades y tradicionades justamente por los sujetos que habrían tenido que pelear a su lado, por compañeras y com pañeros. Una parte de la Izquierda internacional, lamentablemente sobre todo de la Izquierda radical, ha rechazado la solidaridad. No ha construido ninguna red de ayuda, de apoyo logístico o cultural, nada de nada, no ha dado voz a les activistas, a las v íctimas y a les sobrevivientes en los medios, en los foros internacionales: al contrario, ha seguido ignorando o difamando a les que, de una forma u otra, buscaban cambiar concreta y materialmente la historia a partir de movimientos reales nacido s desde ab ajo. Peor aún, se siguió alimentando canales infectos, flujos de desinformación cuyo único objetivo era deslegitimar a pueblos enteros y facilitar su opresión a favor de los grandes intereses económicos. Por otra parte, la Izquierda en cambio ha dado más visibilidad a movimientos, incluso interesantes y evolucionados en términos de análisis , como Occupy Wall Street, más ortodoxos y potables y con el valor añadido de una débil desestabilización del imperio norteamericano. Sin embargo, estos movimientos, con creta y materialmente, no tenían la capacidad de cambiar nada, ni siquiera de molestar la misma Wall Street que continuaba tranquilamente haciendo su trabajo. La Izquierda con las Primaveras árabes perdió una oportunidad histórica para `poder relanzarse, p ero el colapso completo debía ocurrir algunos años más tarde y tiene una fecha exacta: el 24 de febrero de 2022. 2. La invasión a larga escala de Ucrania hizo estallar definitivamente la Izquierda, despedazándola. Es difícil decir cuánto los mismos actores i nvolucrados estuvieran conscientes de cuánto polvo se había acumulado y estaba oculto bajo la alfombra, pero ese polvo ya no podía quedar oculto y, sobre todo, era polvo altamente explosivo. En el cuarto año de guerra, a pesar de cualquier intento dialéct ico, las posiciones se han cristalizado y han quedado invariadas y han llevado a una bifurcación en la lectura de la historia divergente e inconciliable: la enseñanza central de estos años es que cuando las fracturas son axiomáticas la dialéctica no puede hacer nada. En política el axioma se convierte en dogma, el dogma tiene naturaleza de creencia religiosa y la religión no tiene nada que ver con el carácter material de la historia. ¿Cuáles eran, muy sintéticamente, y siguen siendo, los dogmas principales de una gran parte de la Izquierda, sobre todo (pero no sólo) occidental, en la lectura de la guerra en Ucrania, o mejor de la guerra contra Ucrania? - La Guerra se ha desatado por la ampliación y la amenaza de la OTAN a Rusia. - Ucrania estaba por entrar en la OTAN. - En Ucrania había una guerra civil comenzada en 2014, a causa de la opresión por parte de los ucranianos contra los rusófonos. 5 - Euromaidan fue un golpe de estado. - La guerra de Ucrania es una guerra por cuenta de terceros Es obvio que, entre nosotres, NINGUNA de estas afirmaciones se sostiene o puede resistir a cualquier intento de un análisis histórico serio. Todo lo que se ha indicado nos ha llevado a una conscientización terrible que todavía no habíamos asimilado completamente: la caída del socialismo real y su entrelazamiento con el colonialismo ruso siguen siendo un trauma no resuelto, algo que la Izquierda nunca ha afrontado realmente. El rencor, consciente o inconsciente, contra los pueblos del Este de Europa, culpables de descolonizase de un imperio ruso que no puede admitirse como sujeto colonial, se ha afianzado gracias a la ignorancia histórica y cult ural cuasitotal sobre dichos pueblos. Este resentimiento ha sido demostrado por aquella Izquierda que, inmediatamente después de la invasión rusa, se ha apresurado a desacreditar al gobierno y al pueblo ucranianos y a justificar al invasor. Para la Izquier da occidental estos pueblos habían roto el juguete, habían reforzado al enemigo capitalista a nivel global, sencillamente existiendo como pueblos poseedores de identidad y voluntad propias. La Izquierda italiana (y occidental), en el fondo nunca entendió, o nunca aceptó, que existieran otros imperios que no fueran el que derivaba de la pérfida Albión. De la misma forma nunca aceptó una lectura colonial de las relaciones entre Rusia y sus llamados «estados satélites», o entre Moscú y San Petersburgo y las pe riferias rusas. Nunca entendió que la liberación del imperialismo y del colonialismo también había ocurrido en el Este de Europa; la Izquierda italiana y occidental, huérfana del socialismo real, siempre acusó estos pueblos de haber tirado al niño junto al agua sucia, sin tener la valentía de admitir que el agua sucia ya era tan tóxica que el niño se había ahogado hace mucho tiempo. Hay más: muy a menudo incluso el mundo del movimiento pacifista, incluso de extracción católica, frente a la invasión, a las t orturas y a las fosas comunes en Ucrania, no tuvo la capacidad de empezar cualquier discurso de llamada «paz» sin empezar desde el ataque crítico contra el gobierno ucraniano, en lugar de pedir el retiro de Rusia de los territorios ocupados. Mucho menos pa rtía del pedido de observar el derecho internacional - y por esto debemos agradecer el trabajo de demolición del mismo realizado por Israel y los Estados Unidos de América, con la complacencia de Europa. Todo esto demuestra que la solidaridad con las revue ltas contra la opresión no es un principio inquebrantable para la Izquierda, sino que depende de un mero catálogo de oprimidos y opresores aceptables. Por lo tanto, no estamos hablando de una aproximación meramente «rojiparda» a la cuestión: para nosotros , los llamados «rojipardos» son completamente superponibles, en la teoría como en la práctica, a los fascistas y como tales deberían ser tratados. Estamos hablando de un enfoque cultural, aun más que político, común a demasiada Izquierda y, para nosotros, inaceptable. Uno de los aspectos más terribles es la atribución sin crítica o análisis de las etiquetas de «guerra para terceros» y (asignada con desprecio) «revolución naranja». Con estas etiquetas, con una gran ligereza, se niega que pueda existir más de un imperialismo, se niega que se pueda ser víctimas si el verdugo no es occidental y, sobre todo, se niega a los pueblos de Europa Oriental una autonomía de pensamiento, de acción y de autodeterminación. Con esta perspectiva inhumana pueden reducirse los pueblos a sencillos peones, autómatas movidos siempre por alguien más, listos a dejarse matar «por cuenta de terceros». Esta visión, fundamentalmente colonialista y políticamente racista y actualmente ya normalizada, cuidadosamente fomentada por Rusia - es una visión y es un juicio que nunca se aplican a los pueblos que se rebelan contra la opresión de Estados Unidos o de Europa. Hasta llegar a la paradoja especular de los golpistas centroafricanos armados por los mercenarios nazis de Wagner que buscan oro, a menudo presentados como nuevas adquisiciones antiimperialistas, reduciendo la complejidad de la cuestión del imperialismo en África Central a una lucha entre bloques contrapuestos, donde la libertad y las instancias de los pueblos quedan en el fondo. 6 La pregunta que debemos plantearnos es: si este enfoque cultural y político ha sido reservado a los pueblos árabes y, de forma aún más feroz, al pueblo ucraniano hoy, ¿a quién le tocará mañana? El problema que debemos solucionar va más allá de las cuestiones árabe y ucraniana y tiene las características de un problema profundamente estructural que hunde sus raíces en la imposibilidad crónica por parte de esta Izquierda de reelaborar y superar los traumas y las manipulaciones sufridos en el siglo pasado. ¿Qué podemos decir de una Izquierda que no hizo nada más que perseguir su lento suicidio en términos de iniciativa histórica y credibilidad, que adopta constantemente el ritual de la doble moral, característico del sistema que pretende c ombatir? ¿Qué hacer con una Izquierda que se sienta a los pies de los opresores lanzando sus dardos contra los oprimidos? ¿Qué hacer con una Izquierda que, realizando una elección de campo, renuncia de facto al análisis y a la lucha de clase, hoy más que nunca necesaria en clave internacionalista y global? Para nosotros, una Izquierda de este tipo no sirve, es tóxica y es destinada a ser devorada por la derecha. Ya no es Izquierda. Debemos alejarnos de ella, ahorrar el tiempo de las discusiones inútiles para utilizarlo en la construcción de otra Izquierda, cada vez más necesaria. LA PROPUESTA: la Izquierda de la resistencia y de la solidaridad Ante todo, es oportuno hacer una breve descripción del estado actual de la situación. Las recientes manifestaci ones en favor de la llamada «paz» actualmente se caracterizan por la imposibilidad concreta de lograr los objetivos que se plantean. Existe un problema relativo a la efectividad de las formas de movilización: en un sistema que ha pasado en pocas décadas de sde la posdemocracia a la a - democracia y se dirige hacia el ocaso de dicha democracia, cualquier manifestación civil de disenso puede ignorarse tranquilamente, sin ni siquiera el esfuerzo de la represión: el poderoso, si no siente en su cuello el metal frí o de la guillotina lista para bajar, puede ignorar tranquilamente el ruido y seguir ensañándose sobre el más débil. Además, en este contexto el movimiento pacifista ha adherido plenamente al pensamiento de la Izquierda radical: un ejemplo de esto es la inversión de los vínculos de causa - efecto en la relación entre guerra y suministro de armas al pueblo ucraniano resistente, es decir el pensamiento según el cual «si dejo de armar a los Ucranianos la guerra termina». Esto impide comprender que en este mun do al revés (y en mala fe, considerando que algo parecido nunca se ha escuchado por las armas rusas en Vietnam o en Palestina, o las armas norteamericanas para los partesanos italianos o en Kurdistán), la negación de las armas a Ucrania no significa paz, s ino prisiones, fosas comunes, deportaciones y cámaras de tortura desde Donbass hasta Kyiv. Independientemente de la irracionalidad de este enfoque, la falta del pedido de desarme y/o retiro dirigida al agresor demuestra explícitamente impotencia: el pedid o se considera inaplicable y queda sólo la esperanza de poder opinar sobre el desarme de la parte agredida, ya que es más débil. ¿Cómo es posible participar en una aberración como ésta y llamarse Izquierda? En este sentido, por parte de l a Izquierda radical italiana se ha organizado solamente una manifestación para pedir la paz o el respeto del derecho internacional pisoteado. 7 Todo esto se basa sobre un pensamiento que con la Izquierda no debería tener nada que ver : un pensamiento a mitad de camino entre la invitación a la rendición y a la esperanza metafísica, mesiánica y religiosa de que la «paz» se realice autónomamente, sencillamente invocándola o como máximo contando los números exiguos de participación de las manifestaciones periódica s. ¡Lamentablemente, los tiempos actuales y futuros requieren algo muy diferente en términos de efectividad! Por esto consideramos definitorio este pensamiento: PODEMOS CONSIDERAR LA PAZ COMO UN VALOR ABSOLUTO, UN VALOR QUE HAY QUE PERSEGUIR, EL OBJETIVO QUE DEBEMOS CONSEGUIR Y QUE SE PERFILA EN EL HORIZONTE. UN OBJETIVO PARA EL CUAL COMBATIR CON TODOS LOS MEDIOS NECESARIOS. ¡EL PACIFISMO NO! NO PUEDE SERLO PORQUE ES UN INSTRUMENTO CUYA EFECTIVIDAD ES RELATIVA AL CONTEXTO REAL. Con esta premisa, proponem os los puntos con que podemos resumir nuestra propuesta, tanto en términos de base del proyecto como de práctica: La base del proyecto: 1. Nuestra propuesta tiene una base que se alimenta a partir de los valores de la Resistencia. La situación global que se ha descrito en la primera parte del escenario compartido nos impone un enfoque concreto, con el objetivo de contrastar materialmente la evolución histórica de este comienzo de siglo. 2. Este contras te debe explicitarse en el apoyo a la resistencia antiimperialista en el exterior y en el interior de los imperialismos mismos, en la resistencia contra el nacionalismo y, sobre todo, en la resistencia contra el creciente fascismo global. 3. Estamos conscient es de que estamos afrontando el desmantelamiento más grande y global del derecho internacional de la historia, desde los tiempos de la segunda posguerra: es muy importante que unas manifestaciones sencillas, democráticas, pacíficas y esporádicas tengan la capacidad incluso sólo de ralentizar este proceso. 4. Por lo tanto, estamos conscientes de que una Izquierda que no se convierta en práctica de alternativa, que no participe activamente en los procesos históricos actuales, que no combata la deriva fascista a nivel global, pueda solamente sucumbir en su totalidad, abriendo las puertas a los proyectos globales de las peores derechas. 5. Solamente a través del intento concreto de realizar un cambio en el aspecto material de la historia podemos alejarnos de ese enfoq ue ritual e impotente, de aquellas arenas movedizas en que se está hundiendo la Izquierda global. 6. Un futuro donde la izquierda ha sido excluida por los procesos históricos es un futuro sin esperanza de progreso social o civil, la tumba para todo un ciclo h istórico de m á s de dos siglos que se va a cerrar, y además la terminación de toda esperanza relativa a cualquier intento de cambio ecológico estructural que salve el planeta del desastre medioambiental. 7. Las bases comunes de este pensamiento son el antiimperialismo de la forma más completa y radical posible, el anticolonialismo, el apoyo a la autodeterminación de los pueblos incluso a través de la Resistencia activa en todas sus formas. En el apoyo a las resistencias populares no aceptamos terminante mente un antiimperialismo selectivo y ninguna doble moral por parte de nadie. Nuestras prácticas: 1. Trabajar para construir un proyecto compartido de resistencia y solidaridad. Este proyecto debe dirigirse a medidas específicas, en concreto: - redes locales de mutuo socorro y preparación a las emergencias y cómo desarrollarlas a partir de comunidades preexistentes; 8 - redes digitales de seguridad informática contra el espionaje y el control por parte de sistemas de represión y manipulación r usos, norteamericanos, europeos, israelíes, etc. 2. - difundir este proyecto no solamente en Italia sino en Europa y en el mundo: estamos confiados y conscientes de que en cada continente podremos tener compañeres de viaje que podrán darnos su contribución. 3. Coordinarnos a nivel nacional e internacional en la comunicación, en la formación cultural y en la presencia en las plazas, haciendo que nuestro proyecto resulte claro y reconocible. 4. Contrastar cualquier tipo de rearme de tipo imperialista y capitalista, p ero no el suministro de las armas, junto a la defensa y la resistencia de los pueblos agredidos y ocupados a los cuales reconocemos nuestro apoyo. 5. Respetar a todos los que coherentemente practican la no violencia, pero pretender al mismo tiempo la reciproc idad de respeto hacia nosotres. 6. Sostener y coordinarnos lo más posible con las organizaciones de ayudas humanitarias activas en las áreas de conflicto. 7. Desarrollar con continuidad y difundir nuestro proyecto a nivel internacional, explotando al máximo las tecnologías existentes, con el fin de superar las barreras lingüísticas, geográficas, culturales y de contexto, y profundizar el conocimiento de los mismos contextos a través de las palabras y las prácticas de las Izquierdas que pertenecen a dicho s context o s Condenar, consiguientemente, sin medios términos, toda aquella parte de la Izquierda occidental, especialmente italiana, que ya desde el comienzo de la invasión de Ucrania ha hablado de y p or el pueblo ucraniano sin haber hecho el mínimo intento de con frontarse realmente con la Izquierda ucraniana y ni siquiera con la Izquierda disidente rusa. Éstos, junto con una parte importante del movimiento pacifista, se escapan de la realidad de los hechos para poder sostener su narración equivocada con un análisi s tal vez de buena fe, pero equivocado y limitado Consideramos que esta condena contra la mayoría de la Izquierda deba extenderse a la falta de involucración con las Izquierdas árabes hace más de una década. 8. Proscribir y contrastar cualquier forma de campismo y declinación etnocéntrica de los conflictos. Nuestra práctica distingue sólo entre oprimides y opresores y persigue la construcción compartida de un mundo diferente a través de una relación paritaria con las Izqui erdas de les oprimides y les exponentes de Izquierda disidentes y resistentes internes de los opresores. 9. Participar y ayudar a llenar las plazas que se proponen combatir las derivas belicistas imperialistas, colonialistas y nacionalistas, pero con nuestra identidad precisa y reconocible. 10. Nunca más tolerar la discriminación y las elecciones «selectivas» de las mal llamadas plazas «pacifistas» en las últimas manifestaciones nacionales en Italia. No se ha pronunciado ni siquiera una palabra en favor de la resi stencia ucraniana. Al contrario, han ocurrido varios episodios donde el apoyo simultáneo tanto a la causa palestina como a la ucraniana se ha convertido en insultos, amenazas e intentos de secuestros de pancartas y de la bandera ucraniana por parte de l e s manifestantes menos tolerantes. Ya no estamos dispuestos a tolerar esta situación, ni visiones parciales ni agresiones de tipo fascista. A cada agresión de tipo fascista, independientemente del color político que cada uno piensa tener, reaccionaremos como hay que reaccionar contra un ataque fascista. 11. Denunciar la apatía, la indiferencia total y la ignorancia culpable por parte de la Izquierda organizada y no, frente a la cuestión ucraniana hoy como la siria ayer, para no repetir nunca más estos errores. A tod a s las personas que comparten esta nuestra propuesta decimos que es la hora de coordinarnos y de empezar a construir junt e s. El tiempo se nos está escapando de las manos.